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viernes, 29 de agosto de 2008

Postales venecianas (1)

Venecia es una ciudad deslumbrante, pero los acreditados para la Mostra no podemos visitarla. Vivimos encerrados en el Lido -una pequeña isla a la que accedimos vía vaporetto- dónde, tras superar diariamente las medidas de seguridad, nos dedicamos a ver una película tras otra. No todo nos convence ni siempre tenemos clara nuestra opinión, pero cada tarde luchamos por una silla (y un enchuche) en la sala de prensa. Y allí, bajo presión, nos toca posicionarnos.

En mi primera crónica hablo de tres de las películas más esperadas: Shirin (Kiarostami), Aquiles y Tortuga (Kitano) y Quemar antes de leer (Coen). También dedico unas líneas a la última joya de Christian Petzold, Jericow. He visto unas cuantas películas más. Entre las más destacadas, Encarñaçao do Demonio, una delirante serie z plagada de canibalismo, carne y sexo. Digna de un maestro del terror brasileño como José Mojica Marins.

Ahora, mientras me introduzo en el mundo de la crítica internacional y española (es posible que, además de en Miradas de cine, acabe publicando algo en un periódico, veremos), me preparo para asistir al debut tras las cámaras de Guillermo Arriaga, el temible guionista de Babel. Se quiera o no, el suyo es uno de los filmes más esperados. También disfrutaré pronto (o eso espero) del último trabajo de Claire Denis. A ver si con 35 rhums, la directora francesa logra el consenso de prensa y público. Ninguna película, por ahora, lo ha conseguido.

Os dejo aquí mi primer artículo y el de mi célebre compañero de butaca, Manuel Yánez. Desde hoy os invito a participar en este post y en los siguientes. Preguntad lo que queráis, haced sugerencias, cuestionar mis crónicas. Esto sólo acaba de empezar y, entre otros placeres venecianos, ya he tenido la ocasión de entrevistar en petit comité a Takeshi Kitano. Esperemos que todo siga sobre ruedas.

Arrivederci tabernófilos!