Dado que lo prometido es deuda...Sigo recuperando artículos y organizando este blog en plenas vacaciones. El de hoy es un artículo de Expiación:más allá de la pasión, publicado unos meses atrás en Contrapicado. No me gustó demasiado la película y ya casi me he olvidado de ella. La semicomparé con la estupenda novela de McEwan en la que se inspira -en un ejercicio que generalmente se me antoja innecesario- y no encontré los valores que sí destacaron otros críticos. ¿Qué os pareció a vosotros? En ocho meses ha llovido mucho y no sé si el recuerdo beneficia a titulos tan insulsos y coyunturales como este...
McEwan no es Austen
Apenas un par de capítulos y uno ya se da cuenta de ello. A Ian McEwan le apasiona Jane Austen. No es que la cite en la primera página de su "Expiación" -la magnífica novela arranca con un fragmento de "La abadía de Northanger"-, es que va mucho más allá y la reivindica en cada una de sus frases. El tono intimista, la ironía, los conflictos de clase... muchos de los grandes rasgos de la autora de Orgullo y prejuicio siguen presentes en un trabajo que, pese a haber sido escrito a principios del siglo XXI, dialoga de tú a tú con las grandes novelas decimonónicas. Un diálogo en el que, sin embargo, ambos interlocutores literarios no comparten del todo el mismo punto de vista. Al fin y al cabo, han pasado casi doscientos años y, por mucho que la renovadora prosa de Austen siga vigente, McEwan es un narrador autoconsciente que sabe beber de la tradición sin resultar arcaico. Del mismo que Joe Wright y su equipo -sobre todo la guionista Deborah Moggach- actualizan y recuperan la esencia de Austen en su notable Orgullo y prejuicio, el autor de “Amsterdam” consigue ser fiel a las bases de la literatura británica con una narración metalingüística propia de nuestro tiempo. Desafortunadamente, no puede decirse lo mismo de Expiación: más allá de la pasión, la adaptación que intenta trasladar al cine la compleja obra de McEwan